Elección presidencial argentina


Hecho consumado


16 de agosto 2011, 1:04 por D.S. | BUENOS AIRES


Elecciones presidenciales: Hecho consumado (The Economist)


CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER puede ser perdonada por sentirse un poco nerviosa de cara a las elecciones nacionales primarias en Argentina, el 14 de agosto. Sus candidatos elegidos en las elecciones locales en la ciudad de Bs.As. y en las muy populares provincias de Córdoba y Santa Fe habían tenido malos resultados. Y asegurarse una victoria ante los ojos de la prensa y la opinión publica requiere no sólo terminar primero sino también llegar a la cantidad necesaria para evitar una segunda vuelta. O el 45% de todos los votos, o el 40% más diez puntos porcentuales sobre el segundo. Cualquier número menor podría envalentonar a la oposición y hacerla parecer vulnerable.

La presidenta puede ahora respirar tranquila. Ella superó hasta los pronósticos más optimistas, ganando la mitad de los votos y liderando en 23 de las 24 distritos del país. Sus desgraciados rivales sólo pudieron dividir el resto de los votos. Ricardo Alfonsín, el hijo del fallecido presidente y candidato por el, alguna vez honrado partido radical, terminó segundo lejos con el 12%, sobre Eduardo Duhalde, ex presidente y miembro de la disidencia del partido peronista de la señora Fernández de Kirchner. Hermes Binner, un socialista y gobernador de la provincia de Santa Fe, siguió con el 10.5%. La igualdad dividida entre los candidatos hará más difícil para los votantes anti kirchneristas unirse en un sólo candidato.

En teoría, la primera elección nacional primaria en el país debió haber tenido precisamente el efecto contrario. Desde que Fernando de la Rúa huyó de la residencia presidencial en un helicóptero durante el colapso financiero en 2001, el sistema partidario argentino ha sido errático. Su mancillada renuncia marcó al partido radical, el cual se había mantenido históricamente con gobiernos limpios y respetuosos de las instituciones democráticas. Esto les dejó a los peronistas, sus populistas y políticamente discordantes rivales, virtualmente insuperables. En 2003 el primero, segundo y cuarto competidor a las elecciones presidenciales eran peronistas.
En 2009 la señora Fernández de Kirchner instituyó un nuevo sistema de primarias, en las cuales los candidatos serían elegidos por el voto directo en preferencia a las negociaciones ocultas entre políticos y los barones de los partidos.

Los partidos tal vez pudieron haber solucionado esta situación si en argentina hubiese seguido funcionando el sistema bipartidista. Pero, en el actual clima de fragmentación del país, la mayoría de los presidenciables esperan simplemente postularse sin contrincantes en sus propios partidos menores, en cambio de competir entre ellos por la postulación a un partido. Como resultado, las primarias ascendieron a algo más que una simple encuesta a nivel nacional (votar en ellas es obligatorio) y es una vista previa a la primera vuelta de las elecciones presidenciales, programadas para el 23 de octubre. Las primarias hicieron que el resultado de lo que brevemente se vio como una contienda competitiva ahora parezca como un final anticipado.


http://www.economist.com/blogs/americasview/2011/08/argentinas-presidential-election


Traducción propia