Nunca pensé que mis sentimientos estuviesen tan muertos, como yo creía, vaya que si lo estaban, no dude ningún segundo de que aún existía esa chispa en mí, pero ese momento fue el decisivo, nunca más hubo vuelta atrás, desde ese momento cuando corte la llamada, nunca más supe de ella.
Hacia una calor insoportable, la tarde de un martes, creía estar despierto, pero solo era mi otro yo, haciendo lo de siempre, levantándose, comiendo, yendo al baño, fumando cigarrillos, que yo tanto odiaba, ?el otro yo?, ese era el nombre para mi yo rutinario, después aprendí que finalmente era yo, solo que nunca había despertado.
Luego de largas costumbres rutinarias, por fin tome el control de mi cuerpo, y emprendí un vuelo, me fume un cigarro de marihuana, me lo había pasado un amigo de la adolescencia que la otra vez me tope en un bar que suelo frecuentar. Él andaba de viaje y me andaba buscando para preguntarme si sabía del paradero de una mujer de no más de 29 años, era una chica del colegio donde iba yo en la adolescencia, le dije que por supuesto que sí, que sabía dónde vivía, bueno hace 10 años más o menos, por supuesto que no le dije esto último, él me agradeció, y me paso una bolsa transparente, con 3 gramos de esta delicia, pensé que tal vez este amigo era un traficante de droga, no le di importancia.
Estuve drogado casi toda la mañana, me fume la marihuana a las 7 de la mañana, y a las 3 de la tarde el efecto era casi mínimo, pero aún me sentía drogado, había estado mirando desde el balcón de mi departamento hacia la calle, no sé qué de interesante tenía mirar hacia la calle, solo lo hacía, eso me recordaba las tardes que pasa con?
Me gustaba estar solo la verdad, las tardes drogado, se pasaban volando, a veces tocaba la guitarra y cantaba algo que me llenara el alma cuando la sentía vacía, noches en vela leyendo hasta las 4 de la mañana no eran en vano, al otro día a trabajar a las 7, era duro, pero no tanto como las peleas que tenía a diario, las cuentas, su madre, su padre, el hermano, las noche que yo salía y llegaba tarde, ¿regalos?, regalos no le podía dar más que el cariño que tanto le gustaba, era difícil, lo era, pero me gustaba, mientras duraba, extraño las post-peleas, extraño la post-reconciliación, tal vez extrañe todo, pero en esos momentos extrañaba mi soledad como nunca la extrañe, cuando uno entiende la soledad, es suficiente como para hacer lo que quieras, pierdes el miedo ante todo, pierdes la furia que antes tenías con el odio, lo controlas, sientes que todo está y estará como siempre lo estuvo, y esa es la satisfacción.
Recuerdo que cuando joven, lo único que necesitaba cuando estaba triste, era un abrazo y un ?todo está bien? de alguien, pero solo tenía un cuaderno y un papel, donde lamentarme, hasta que un día pensé, porque el papel tiene que ser una cubeta donde yo vierta todos mis lamentos, me sentí mal por él, tal vez él no quería saber toda la mierda que tenía en mi cabeza. La soledad me ayudo a ocultar mis sentimientos y siempre enseñar una sonrisa falsa, tal vez suene a cinismo pero, ¿realmente a quien le importa tu tristeza?, solo trataba de que mi tristeza no colapsara, de no quebrar en llanto en medio de la calle, o cuando estaba sentado en el colegio, es difícil sentirse feliz cuando tienes tanta mierda dentro.
Eran las 6 de la tarde y quise ir al parque y luego al bar, me arme otro cigarrillo de marihuana para la noche y quizás mañana no valla al trabajo, supongo que puede esperar, me vestí bastante elegante, aunque no quería aparentar tener mucho dinero. Mi vida creo que era aburrida por necesidad, no sé porque pero todo el aburrimiento se me hacía algo divertido, frecuentaba comprar trajes que parecían caros pero eran absurdamente baratos, la idea de un caza fortunas, ahora como está la gente, creen ser inferiores a esos cerdos con traje, a mi realmente me daba igual, una vez uno de esos me tiro un cigarrillo en los zapatos, lo mire a los ojos y el tipo ni siquiera me miro, pero sabía lo que había hecho, con mi mano en el bolsillo apreté mi puño saque luego el puño y arremetí un golpe en la mejilla del tipo, en ese entonces no me vestía de trajes, pero al final, los termine usando no para que me tratasen bien, es solo que me gustaban, eran cómodos y daban algo de elegancia. Me senté en una banca del parque y al frente mío había una muralla que tenía rayado lo siguiente, ?Jesús viene, mateo 24?, y a quien le interesa si Jesús viene, acaso Jesús podrá parar el abuso que existe del estado hacia las personas, acaso Jesús nos salvara y nos llevara a un paraíso donde no sintamos dolor, que absurdez, Jesús en mi niñez estuvo, pero cuando crecí supe que ya no debía creer en cosas como el santa Claus, es más, llegue a la conclusión de que Jesús y santa Claus eran lo mismo, al final, los dos eran ficticios.
Me puse a fumar mi otro cigarrillo de marihuana, quería estar lo suficientemente drogado para dormir tranquilamente por la noche y es que ni siquiera iba a dormir, tal vez mañana no vaya al maldito trabajo, es lo que más odio en la vida, tener que trabajar todo el día para mantenerme vivo para el trabajo, como dicen trabaja para vivir, pero pareciese que te obligaran a vivir para trabajar, maldita sea, como odio este puto mundo.
Todo lo que siempre quise lo debo conseguir con tiempo que desperdicio haciendo que otros tengan lo que yo nunca tendré, sí, claro, me pagan dinero, pero no es lo suficiente como para decir, está bien, sabes, ni siquiera eso, es como para decir, ¿Por qué tengo que hacer esta mierda?, si no supiésemos reflexionar, nos tiraríamos por la borda, pero como somos seres pensantes, seguimos haciéndolo y pensando, ?es por tu futuro?, ?es para que seas feliz?, ?por tus hijos?, esas mierdas las introdujeron en nuestra infancia para que seamos un peón más para que el rico se alimente de nuestros sueños y se ría en nuestra cara, si no fuese por el dinero, imagino que no haría nada de esto, nadie haría nada de esto.
Ciento que cada día muero un poco más, o esperen, tal vez ya esté muerto. No pienso en el futuro como algo maravilloso, lo pienso como algo misterioso y extraño, mi futuro está en el universo, es allí donde debo mirar de noche, buscar las respuestas en las estrellas, en el universo, grandioso. Se hacía de noche, empezaban a llegar los vagabundos a la plaza, suelen dormir en el pasto o en las bancas, algunos debajo de las bancas, otros simplemente en el suelo.
Me voy al bar, donde tomare litros de cerveza, pero no para emborracharme, para reflexionar mejor sobre mi vida, es mejor así, todo es mejor cuando uno bebe alcohol, todos seriamos felices, pero tampoco soy alcohólico no piensen mal, solo bebo cerveza, ningún otro trago, bueno a veces vodka. En cuanto iba llegando al bar veo a lo lejos que estaba cerrado, maldita sea me dije, tome mi teléfono y busque alguien con quien conversar, Daniela, trate de recordar quien era, no pensé mucho y solo llame, contesto, le dije que era yo y me dijo que fuera a su casa que estaba sola, creo que era casada, pero yo solo quería beber alcohol no quería sexo, el sexo ya no era de mi agrado, pero si dejábamos que el amor nos hiciese, sería diferente.
Tome un bus hacia la casa de Daniela, eran las 10 de la noche y habían muchos ejecutivos con sus ternos, corbatas planchadas, y camisas sudadas que eran tapadas por su traje, yo también usaba traje, pero no sudaba como un cerdo, Además mi maletín era extravagante, no entrare en detalles, me senté.
El bus se dirige a una calle obscura, ya casi no quedaban pasajeros, me sentí a gusto, me gustaba estar solo, la presencia del chófer se me hacía indiferente, Daniela me había dicho que era cuando terminaba el recorrido de este bus y justo cuando pensé eso, el chófer me exclama que me bajara, me baje. Al bajarme en la calle obscura, con 2 luces prendidas a lo lejos, no sentí miedo, me sentía de alguna manera seguro, Daniela estaba en una esquina esperándome, la seguí, y me llevo a su departamento, era un lugar muy raro, entramos, y le pedí cerveza, tomé, tomé cerveza.
¿Tendré el tiempo suficiente para hacer todo lo que quiero hacer con mi vida?, diablos, esto parece un discurso, pensé, mientras bebía cerveza, ¿qué puedo hacer?, le pregunte a Daniela, ella me miro y me pregunto sobre qué, claro, ella no puede leer mis pensamientos, le explique, mientras bebía cerveza.
No quería ceder ante tales impulsos, pero esas piernas cazaban mis instintos de hombre, ella se levantaba más la falda, mientras me escuchaba, ya no aguantaba más, le dije que nos fuéramos a su habitación, tuvimos sexo, no me quiso hacer el amor, me miro con cara de enamorada, luego del acto, yo me fume un cigarrillo de marihuana, me pidió un poco, y le dije me tengo que marchar, me pidió que me quedase, cuando me quieras me quedo, pensé, y me largué.
Eran casi las 2 de la mañana caminando en un barrio que no conocía ni dios, caminando varios minutos, encontré un cruce, en el cual había varios ?bares? o clubes nocturnos, como sea, no quise entrar en ninguno, quería ver el amanecer mientras caminaba a mi hogar, que tal vez el próximo mes sea, la calle, tan acogedora y llena de libertad, soy adicto a caminar por el pavimento, es la verdad.
Mientras caminaba veía el centro a lo lejos, por allí vivía yo, no me importaba que las cosas fuesen peor mañana o ayer, quería que el presente fuese mejor, quería ver como la vida me sorprendiera de golpe, y eso fue lo que sentí en el estómago, mientras escuchaba al oído un dame el dinero, mientras me sacaban la billetera, que estaba vacía tenía algo de cambio en el bolsillo, se lo di, y le dije que estaría en un taxi si tuviese dinero, el tipo tomo el cambio y se marchó, lo que es yo, seguí caminando, caminando. Ya estaba en el centro, a unas cuadras de mi casa, el sol ya se estaba poniendo, eran las 5:45, no entendí porque amanecía tan temprano y luego me fije que estaba entrando en mi casa, cuando abrí, me fije que no estaba yo, y que realmente, nunca estuve, y que ahora cuando por fin entre sin sentirme cansado, me encontré, y dije, ahora estoy y siempre estaré.