Este dolor que vuelve arrebatarme sin aviso, lo conozco, es el mismo con el que me enfrento hace años, me ataca cuando peor parado estoy; solo sabe causar daño. Cuando las metas se disuelven, la desilusión aflora y la realidad me invade; no tengo forma de escapar de sus garras.
Soy duro como roca, fuerte como una soga e imponente como un León. Pero hasta las rocas se agrietan, las sogas se quiebran y los Leones envejecen.
Viviré un día más, trataré de superar este sabor amargo que llevo encima. Sólo deseo con todo mi corazón que esto acabe, quiero volver a ser el de antes, volver a sonreír, querer vivir, ser feliz!!!