Os he puesto delante la vida y la muerte? escoge, pues, la vida, para que vivas? amando al Señor tu Dios, atendiendo a su voz.
Deuteronomio 30:19-20
¿Por qué existen el mal y el sufrimiento?
A veces esta pregunta es un obstáculo para creer. La Biblia explica cómo entró el mal en el mundo (leer Génesis 2 y 3). El hombre y la mujer, creados por Dios a su imagen y colocados en un marco perfecto, mantenían con Dios una relación de confianza. ¡Pero muy pronto las cosas cambiaron! Tentados por Satanás, desobedecieron la orden de Dios (cap. 2:16-17). Entonces su relación con Dios se rompió. La violencia surgió rápidamente y el primer asesinato tuvo lugar (cap. 4:8). Desde entonces, como si se echara veneno en un manantial, el pecado se transmitió a todos los hombres (Romanos 3:10, 23). El mal, la injusticia y el sufrimiento invadieron la humanidad.
Entonces, ¿por qué Dios creó al hombre con la responsabilidad de escoger? Dios deseaba que el hombre lo honrara escogiendo vivir una relación de confianza y comunión con él. ¡No creó robots programados! Después de la desobediencia del hombre, se formó un gran abismo entre Dios y él, y la humanidad tuvo que enfrentarse a las consecuencias de su pecado. ¿Somos conscientes de la gravedad del pecado ante los ojos de un Dios santo y justo? La Biblia no responde a todos los porqués sobre el sufrimiento, pero nos muestra cómo vivirlo. El autor del salmo 73, atormentado al ver al malo prosperar mientras él sufría sin comprender el porqué, halla la paz en la confianza en Dios. El Dios de amor, quien dio a su Hijo Jesucristo para llevar nuestra culpabilidad en la cruz, y hacer de nosotros sus hijos, estará a nuestro lado en nuestras pruebas.